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Los castrati, la voz perdida.

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Los castrati, la voz perdida. Aproximación al sonido y la técnica.

Los que somos fans de la arqueología y la historia antigua, nos hemos preguntado muchas veces cómo de bellos serían tantos tesoros que se perdieron en la antigüedad. Qué obras maravillosas se perdieron en las quemas de la biblioteca de Alejandría, o cómo sonaba la música que arpistas, flautistas, etc tocaban para la faraona Hatsepshut, por poner algún ejemplo. Quizás uno de los tesoros perdidos más valiosos en la historia de la música sea la voz de los castrati, ya que es imposible reproducir o emular lo que eran capaces de hacer y como sonaban los grandes intérpretes de la música barroca del siglo XVIII.

No voy a entrar en consideraciones morales ya que este no es el objeto de este artículo, pero creo que sobra decirlo. Estos cantantes sufrían una mutilación brutal de sus genitales que les causaban deformaciones, infertilidad, y varios trastornos, incluidos los psicológicos.

Recordemos que los castrati fueron una vez niños con bonitas voces que fueron castrados para preservar su timbre y evitar que la testosterona calcificara sus cuerdas vocales,de manera que con los años mantenían una laringe más propia de un niño y la caja de resonancia de un adulto, junto a una técnica y preparación durísimas que hoy en día sería impensable aplicar. El resultado fue una voz prodigiosa, angelical y potente, capaz de las más increíbles proezas vocales y musicales.

Pero las voces de los Castrati no sonaban a niño, tampoco sonaban a contratenor, ni tampoco sonaban como una cantante soprona o mezzo. Sus voces eran únicas e irrepetibles ya que se ha perdido la escuela y la técnica utilizadas para ejecutar tan difíciles partituras. Eran los guitar héroes del barroco, los rock star y los músicos más insoportables, cómo no. La reacción del público de la época era comparable a las legiones de fans de un cantante de gran éxito actual.

Por aquel entonces grandes compositores como Händel, Vivaldi o Porpora escribían óperas de estilo italiano para los mejores cantantes de la época, como Farinelli,  Cafarelli, Senesino o Carestini. Una de las arias más famosas y bonitas que nos dejó esa época es el Vedrò Con Mio Diletto de Vivaldi.

Farinelli

Farinelli

Pero era de los castrati estaba condenada a desaparecer desde su inicio, el papel de la mujer en la ópera fue en aumento, los tenores (que habían aprendido parte de la técnica de los castrati) encarnaban mejor el nuevo ideal de héroe romántico, los ideales de la Revolución Francesa hicieron mella en la ética italiana; El precio que tenían que pagar los niños era inhumano a lo largo de toda su vida (sólo unos pocos triunfaban en la ópera) y la gente también se cansó del carácter imposible de estos divos, los más grandes de la historia de la música. Cuesta creerlo ahora, pero fue así. El último gran castrati, Giovanni Battista Velluti murió en 1861. El gusto del público cambió, prefería a los nuevos héroes; los tenores del Bel Canto con voces menos aniñadas.

 

En 1861 se ilegalizó la castración en Italia. Los últimos castrati quedaron en la Sixtina del Vaticano y el último, Alessandro Moreschi, murió en 1902. Un cantante mediocre pero que nos dejó algunas grabaciones que nos han servido un poco para imaginarnos, no tanto la técnica, que hacía lustros que se había perdido, pero sí el timbre de voz que poseían estos cantantes.

Los castrati del siglo XVIII NO sonaban como Moreschi, para nada. Lo interesante del audio anterior  es escuchar del minuto 2:23 al 2:24, cuando entre aplausos dice “Graccie”. Es la voz de un niño pequeño, no es la voz de un adulto.su voz natural era la de un niño.

Veamos ahora a que no suena un castrato.

Contratenores, mezzo sopranos y sopranistas

Los contratenores utilizan para cantar lo que en estilo operístico  se conoce como la voz de cabeza. Su voz hablada no tiene nada que ver con la cantada, a diferencia de los castrati:

En este caso Xavier nos habla de la técnica que utilizan para cantar el repertorio de los castrati. De todas formas no deja de ser una aproximación del sonido. La técnica con la que aprendieron los castrati también es diferente. Este es un ejemplo de excelente contratenor. Veamos ahora uno de los contratenores más famosos del momento que se caracteriza por una voz dulce interprentando repertorio de castrati. Philippe Jaroussky canta una genial adaptación del Vedrò Con Mio Diletto de Vivaldi.

Belleza en estado puro:

Un ejemplo de la técnica de este contratenor para emular a los castrati: Tropecientas notas por segundo, intérvalos, arpegios..los mejores intérpretes como Farinelli podían estar más de 50 segundos seguidos sin respirar cantando a toda pastilla estos complicados pasajes. Habían desarrollado una caja torácica brutal y podían hacer largos pasajes de vértigo:

Quien casi sí puede hacerlo como los castrati, y es un caso único en el mundo de las mezzo sopranos es Cecilia Bartoli. Una técnica poderosísima para cantar repertorio barroco, no hay nadie como ella. Escuchad a partir del 1:25:10 …flipante….

 

Los castrati hacían eso sin tantas respiraciones y con una voz angelical y potente.

Luego tenemos a un grupo reducido de cantantes que no suenan a contratenor típico, están un nivel más cercano a los castrati ya que pueden cantar los registros de las sopranos.

En este caso Michael Maniaci, conocido sopranista, vemos como su voz ya no se parece a la mayoría de hombres. Tampoco suena a niño, es más cercana a una soprano y llega hasta el C6.

 

Radu Marian El intérprete más parecido a un castrato

Ahora llega la buena noticia. Existe en el mundo tan solo un hombre capaz de sonar como los buenos castratis del barroco por una casualidad fortuita del destino. Este hombre es Radu Marian. Si lo comparáis con todos los tipos de cantantes que hemos citado en el artículo, podréis apreciar que no tiene nada que ver. Este tío juega en otra división. No tiene el control de Jarouskky ni la técnica de Bartoli, es más, su técnica le impide cantar pasajes demasiado complicados…pero su voz es algo que nunca has escuchado. Nació con una enfermedad genética que le impide generar testosterona de forma normal, es un castrato endocrínicamente hablando, y para suerte de todos nosotros nació en una familia de músicos de estilo clásico.

Es la voz de un niño como en Moreschi, pero su timbre cantando es la de un ángel, un canto de pájaros,  quizás comparable a Carestini por las descripciones de la época, y es capaz de interpretar cierto repertorio de los castrati.

Un ejemplo de su voz sobrenatural, cantando el Ave Maria de Bach:

Por suerte hay una grabación de Marian con un contratenor, y podemos comparar de forma sencilla y evidente la gran diferencia que podía existir entre un Castrati y un contratenor. No hace falta decir quien es quien. Radu parece un ángel que se aparece en la grabación.

 

Radu Marian en directo:

La voz y la técnica perdida de los Castrati

Los castrati aparecieron para reemplazar con más potencia y espectacularidad, papeles operísticos en Italia que eran protagonizados por niños u otros hombres. Al principio, antes de la aparición de Farinelli y la escuela de Porpora, sonaban bastante similares a las sopranos, hasta que se introdujo lo que en estilo operístico se conoce como voz de pecho como un recurso más.

Estos cantantes mantenían la laringe de cuando eran niños, su voz era la de un niño pero su cuerpo no. Por lo tanto no sonaban a voz de niño cuando cantaban, podían imprimir a su sonido más matices.

Se necesitaban años de estudio para desarrollar estas cualidades físicas y convertirlo en una máquina perfecta de cantar.

Algunos testimonios del Barroco nos han legado estas descripciones, como la del músico historiador Enrico Panzacchi que pudo escuchar al último gran castrato:

“Qué forma de cantar! Imagine una voz que combina la dulzura de la flauta y la suavidad de movimiento de la laringe humana – una voz que salta y salta, ligera y de forma espontánea, como una alondra que vuela por el aire y está intoxicada con su propio vuelo; y cuando parece que la voz ha alcanzado los picos más elevados de altitud, se inicia de nuevo, saltando y saltando, aún con la misma altura y la misma espontaneidad, sin la más mínima señal de esfuerzo o la indicación más débil de artificio ni esfuerzo; en una palabra, una voz que da la idea inmediata del sentimiento transmuta en sonido, y del alma en el infinito en las alas de ese sentimiento.”

La tesitura de un buen castrato podía alargarse desde el E3 al D6. Una de las técnicas de estos cantantes, se llamaba Messa di voce y consistía en poder desarrollar la dinámica de la voz manteniendo la máxima musicalidad sin alterar el tono.

Otras técnicas de conservatorio les permitían ejecutar cientos de notas por minuto. La exigencia era máxima. Si no cumplían con sus estudios ( de seis a diez años)  podían ser encarcelados. Sus ejercicios se centraban en la respiración, en desarrollar al máximo la musculatura relacionada con la inspiración y la exhalación, practicando a diario los ejercicios vocales más complicados.

Todos estos ejercicios les permitían seguir cantando hasta edades avanzadas manteniendo un nivel muy alto, cosa impensable hoy en día. Farinelli siguió cantando hasta los 77 años, tres semanas antes de morir.

El engaño torpe de la película Farinelli

Para esta película se plantearon recrear la voz de Farinelli, el castrato más prestigioso, mezclando digitalmente un contratenor con una mezzo. El resultado fue decepcionante a pesar de lo laborioso del invento. Poner en los graves al contratenor y en las notas agudas a la mezzo, no tiene nada que ver con lo que era la voz de un castrato.

Termino este artículo con estos temas. Uno de Radu Marian, la aria más conocida del Barroco; Lascia Ch’io Pianga. Y otro castrado endocrino, pero esta vez dedicado al jazz y fallecido recientemente; Jimmy Scott:

 

 

 

 

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