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La relación entre cantante y productor

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Una de los aspectos que siempre me ha fascinado de una sesión de estudio es lo que puede llegar a dar de sí un cantante motivado, relajado y confiado delante de un micrófono y de un productor. Y por el contrario, el mismo cantante sin motivación, tenso o presionado, nos puede arruinar un tema si no da lo mejor de sí mismo. Quizás pensáis que la misma lógica se podría aplicar a cualquier otro músico (guitarrista, baterista, etc) y cierto,  por supuesto que también es importante tener un buen día. Pero en el caso del vocalista, esta cuestión adquiere una trascendencia que lo hace difícilmente comparable. Las variables que pueden afectar a la interpretación como la emotividad, claridad, afinación, etc,  son claves. Rozamos lo paranormal y hay que tener mucha psicología y artes adivinatorias  para sacar petróleo de dónde hay y a veces de dónde no hay. Es el fascinante mundo de los/las cantantes. Nunca te lo acabas. Existe quizás artista más incomprendido que el vocalista? No creo.

Para qué engañarnos, los cantantes somos más delicados que comerse en agosto una tapa de ostras en un chiringuito de playa. No pretendo hacer ningún ejercicio de autoflagelación, pero creo que es muy positivo y útil citar algunos aspectos claves a tener en cuenta a la hora de grabar la voz y las interacciones entre el vocalista y el productor o los que estén presentes en el estudio, que pueden hacer decantar la sesión hacia la mediocridad o la gloria.

No esperes que tu cantante se sienta como en casa y confiado, en un estudio que nunca ha estado, con un micro que nunca ha usado y con unos auriculares que no sean los suyos. Pero sobretodo no esperes que se sienta relajado, y dé lo mejor de él o ella, si está rodeado de gente que sólo hacen que ponerlo nervioso, que le lanzan mensajes contradictorios, o que no le merecen su confianza a nivel profesional. No es metafísica; la voz sonará apagada, reprimida, su capacidad de transmitir emoción estará reducida y el cantante no usará su creatividad ya que dudará en exceso si no recibe imputs positivos del ambiente que lo rodea. Y no os digo  si le hacéis cantar un tema que considera que no es su estilo, sin conseguir convencerle de que lo puede hacer genial.

La situación ideal sería que los presentes, principalmente el productor, ayuden a crear un ambiente distendido, relajado, y sobretodo que el vocalista se divierta, se ría y se lo pase bien. Casi nada…

Todos los mensajes que le enviamos al cantante han de ser positivos, aunque pensemos que esa frase que ha cantado es muy mejorable. Si le hacemos repetirla 10 veces no es porque las nueve anteriores estén mal por decirlo de alguna manera, sino porque estamos asombrados de la capacidad y creatividad del vocalista para aportar algo nuevo y único en cada una de las frases que ha repetido… hasta que cante la que nos gusta y podamos seguir avanzando. Y si no puede ser vamos a otra parte del tema o le soltamos un discurso de algo fantástico que hemos intuido en su interpretación y que puede llegar a realizar aunque el cantante no acabe de confiar en sus posibilidades.

Veamos un ejemplo extremo que siempre me viene a la cabeza cuando comento este aspecto de la relación entre productor y vocalista. Michael Jackson en la sesión de grabación del We are the World. Fijaros cómo el productor motiva al cantante, sin agobiarlo, alabándolo, buscando nuevos matices con la excusa de la proximidad al micro, haciendo y dejando que se divierta.

 

 

Hemos visto un ejemplo de cómo motivar a un intérprete que de por sí posee una seguridad inmensa en lo que hace, pero esto no significa que nos funcione con todos los cantantes. Hay vocalistas más serios, que le van menos las bromas o que se relajan mejor creando un ambiente más íntimo o espiritual. Aquí es donde entra la psicología del productor. ¿Podría ser que algunos den los mejor de sí sometiéndolos a un cabreo profundo? Haberlos, haylos.., pero lo que consigamos por un lado quizás lo perderemos por otra parte. Por ejemplo, puedes presionarlo para que saque su mala leche descontrolada en una frase a riesgo de comprometer la ejecución técnica.

Lo más probable es que el productor experimente un poco contigo, quizás tiene claro lo que está buscando o quizás no. Debería de crearse una relación de simbiosis entre los dos para llegar a un equilibrio en beneficio del tema que se está grabando.

 

En todo caso no dejéis que el productor se pase de listo: vosotros sabéis a qué horas del día no estáis para ir a grabar nada, sabéis que si tenéis hambre o sueño no funcionáis como es debido y sabéis cual es vuestra tesitura (o deberíais) para que no os exijan ninguna locura. Estas cuestiones os pueden hacer considerar si el productor es  apropiado para vosotros.

Que no os dé palo ir a grabar, cuanto más lo hagáis más experiencia tendréis y siempre os sorprenderá lo que podéis llegar a aprender de vosotros mismos y de los demás.

 

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